martes, mayo 30, 2006

Dos cosas que me han reventado el culo en la navidad 2005

(f.o. Enero 2006)

Para qué maquearlo, éstas son algunas de las cosas que me han jodido la Navidad cien por cien. Empecemos por la primera: mi familia y otros animales. Tengo que decir que cuanto más conozco a mis tíos más quiero a mis padres. Las hermanas de mi padre y mi madre (todas féminas) en apariencia normales y bien capacitadas psíquicamente, tienen esta extraña recurrencia a casarse con seres rharos rharos rharos (Papuchi, aún te recordamos, D.E.P.) ¡Llegados desde la profunda Asturias y para todos ustedes, les presento a… mis tíos!!

Quién no se ha sentido como MaculiCulkin alguna vez cuando un tío llama a tu puerta.

Tío número uno: El más extraño, el de oscuro pasado y pelo canoso. Experto en artes marciales, la norma es no entrar en discusiones sobre política con él. Por suerte no se relaciona mucho con la familia y nunca he visto su casa. Hay rumores que apuntan que mató a un tío en París. Lo mismo te da un beso que te hace una llave de yudo horrorosa (en plan de broma, sí). Como nota os diré que nos hizo tragar en una nochebuena lejana la jura de bandera de su hijo (con otra mujer de oscuro pasado también) ante la perplejidad del resto de la familia.

Cuidado, ¡va a hacer una demostración!

Tío número dos: El porreta, el más enrollado, fuma sus canutos sin parar. Para mí es sin duda el mejor. Siempre encerrado en su estudio con sus vinilos desfasados, al menos te compra entradas para ver a grupos que pegan y te cuenta historias divertidas que le pasaron jugando a la güija ya desde tu más tierna infancia para que vayas conociendo los efectos nocivos del ácido.

Mi tío se toma las cosas con calma...

Tío número tres: El cazador. Bueno, el cazador esquizofrénico. No lo sacan mucho de casa. Lo mismo cuenta chistes verdes que le da el bajón y está totalmente out. Tiene perdices disecadas en su mesa de trabajo y un montón de pastillitas de todos los colores. ¡Medication time!

Tal cual pero más zumbao.

Tío número cuatro: El sudaca. Éste no tiene realmente ningún gen demente que apuntar. Llega a España, pone su semillita y revienta las entrañables fiestas familiares con sus cedes de King África o diversa música de gasolinera. También te mira mal si eres chica y pretendes jugar al fútbol con los machos de tus primos (aunque el balón sea tuyo).

Aunque siempre anima nuestras fiestas con souvenirs que se trae de Colombia.

Tío número cinco: El vegetal o el artista incomprendido. Sin duda el que más yuyu me da, así como vergüenza ajena en las pocas veces que abre la boca. No hace nada, no suele decir nada pero mira raro. Está enfadado con el mundo porque no han sabido apreciar todo lo que vale. Se aferró al tren socialista y al tranquimacín. Siempre he dicho que es como una olla a presión dispuesto a hacer un Bowling for Asturias en cualquier momento. Aunque nadie me toma en serio, habrá vísceras por el suelo que me darán la razón algún día.

En estos casos la lobotomía es siempre la mejor opción.

Y, pasando a temas de candente actualidad, ya habiendo presentado a gran parte de mi familia política, vayamos a lo que realmente revienta los cojones a la gente de la calle, sí, la cuestión requetesobada de los nuevos espacios sin humo. Bueno, pues resulta que me cuentan que el día cinco le dan unos cuantos euros a un chaval de quince años y le dice el padre: vete a comprar un montón de golosinas para el revoltijo de Reyes, anda. Cuando vuelve el chaval diciendo que no le han dejado comprar los cigarrillos de chocolate por ser menor de edad se monta el escándalo. ¡A dónde vamos a llegar! ¿Prohibirán también “Champín, el champán para los niños” de tan agradable sabor?


Nunca mais.

La jodienda se irá descubriendo poco a poco, amigos. Y en los bares que son como entrañables ciudades de humo donde ponen esos chipironcitos de puta madre, qué chasco se llevará el padre que vaya a enseñarle a su hijo, nostálgico y llorón, la cuna del reino de la fritanga, y no le dejen pasar con el menor…

Como habréis comprobado la gente se vuelve loca preguntando cosas estúpidas sobre la nueva ley del tabaco. Los currelis: "¿Tenemos derecho a salir a fumar cinco minutos cada dos horas? ¿Ese tiempo nos lo descuentan de las vacaciones?", los puteros: "En un club de alterne o una discoteca con habitaciones se puede fumar dentro de ellas?", el gilipollas queriendo hacer trampas: "Soy camionero. ¿Puedo fumar mientras conduzco aunque esté en mi puesto de trabajo?".

Hasta aquí y nada más con parche de nicotina en el culo y mucho, mucho odio.

Repito foto: siempre habrá algún desaprensivo que venda cigarrillos de "chocolate" a los niños.

2 Comments:

At 12:58 AM, Darth Pomada said...

Si contrato a una asistenta ¿Me puede denunciar si fumo en mi casa?
Cultura de la culpa. Cultura del autocontrol. Sigue haciendo cosas malas pero que el gran ojo no te vea. Y, en menos de diez años, a por el alcohol. "¿El alcohol?" -me diréis- "No, nunca se atreverían a prohibir el alcohol". Yo digo que lo prohiben en menos de 10 años. Se admiten apuestas. La realidad supera a la ficción: Plissken, apaga ya la luz, por favor.
Cabrones hijos de puta, nos vamos a volver todos nórdicos a hostias.

Gracias, me hacía falta mi dosis de chica caleidoscópica.

En toda familía hay un tío o dos con solera, yo tengo uno que se parece al fary pero en tonto, lo dejamos en una jaula de madera con el agua hasta las rodillas...(espero que su mujer no lo lea)

Yo no fumo, pero estoy preocupado por si habilitan zonas sin napalm, que están en todo...

¿Qué será lo próximo, multarnos por conducir los helicópteros temerariamente?