jueves, febrero 01, 2007

Pelis de Vietnam V: La escalera de Jacob y homenajes

Una teoría nada despreciable es que el gobierno de los Estados Unidos experimentó con sus propios soldados nuevas formas de alterar la mente, sirviéndose de drogas y ensayos de laboratorio, tomando el relevo del huevo de la serpiente que dejaron tras de sí la nacionalsozialisten people.

Durante la década de los sesenta, el programa MKOFTEN se dedicaría a estos quehaceres. Lejos de la conspiranoia abusiva que me llegó en un e-mail y que corrió por la red como la pólvora, afirmando que uno de los componentes del Red Bull – la glucuronolactona – había sido introducido entre los soldados de Vietnam; en la película La escalera de Jacob es evidente que se habla de otro tipo de droga, que tenía que ser extremadamente excitante y propiciar conductas agresivas. Ni el LSD, que sí se probó entre las tropas británicas y americanas pero se desecharía por la nula utilidad en la batalla (aunque qué risas), ni por supuesto la inocua glucuronolactona: el cóctel que les suministraron a los del batallón de Jacob en Vietnam tuvo que ser una verdadera fiesta de comida neuronal.

Cartel propagandístico americano de 1967 en Saigón.
Flipaos, que sois unos flipaos.

¿Qué pasó aquella noche? Es la pregunta que hace Jacob a sus colegas años después, cuando los supervivientes de una batalla de la que no recuerdan nada, empiezan a ver montones de flesh por todas partes y a tener alucinaciones con demonios que les persiguen.

Así que tenemos a un Tim Robbins con cara de susto durante buena parte de la película, nadando entre flashbacks (no podían faltar) y diablos cabrones que la verdad es que dan bastante canguele. También sale Macaulay Culkin (angelito) antes de estar sólo en casa y de meterse voluntariamente escaleras de Jacob por los orificios nasales. Hecho un infante de pura inocencia. Con lo que tú eras, Maculi.

Culito de Tim Robbins

No podía dejar pasar la ocasión de señalar House, una casa alucinante como un pequeño guiño. El escritor Roger Cobb tiene su infierno particular de Vietnam metido en el armario de la enorme casa victoriana que le lega su creepy-creepy tía. Tras la extraña desaparición de su hijo, Roger decide enfrentarse a sus fantasmas. Ya no quiere autografiar sus libros de éxito a sus fans, que parecen sacados de alguna inmunda ciénaga freak; se dispone a escribir la novela definitiva sobre su propia experiencia en el conflicto. Pero estamos en los ochenta y su editor sentencia: “Roger, nadie, nadie quiere volver a leer nada sobre la maldita guerra del Vietnam”

Para empezar la novela se encierra en la casa, calzándose sus botas y su traje de camuflaje. Evoca los recuerdos de su colega en la batalla, Big Ben, el prototipo de soldado brutote pero leal. Finalmente, es a través del mismo armario en que su tía era martirizada por la casa y con la ayuda de su escéptico vecino (interpretado por el gordo de Cheers) cuando consigue internarse en la jungla de nuevo para acabar con la pesadilla que le venía atormentando durante toda su vida.

No sé si será pura casualidad que el actor que interpreta a Roger sea William Katt, el Gran Héroe Americano y también el joven surfista que en El gran Miércoles de Milius vuelve del Vietnam. En los sesenta, pisaba fuerte sobre las olas, en los ochenta, hacía lo mismo sobre bichos mutantes.

Ésta es la única peli que he visto que mezcla el Nam con monstruos de goma hiperzetas y un gran sentido del humor. Por cierto que la casa donde se rodó House está en venta y también el simpático soldado-zombie Big Ben.



Más tarde vendría Peter Jackson con su gamberrada perpetrada con puppets, Meet the Feebles ( El delirante mundo de los Feebles). Un inocente erizo con ganas de triunfar en el musical y que es contratado como figurante, irá conociendo lo que se cuece tras las bambalinas: las pelis sadomaso que protagoniza una vaca, el zorro queer, la hipopótamo diva abocada a la tragedia final, la mosca cojonera paparazzi, el conejo folladicto que pilla “la innombrable” en una noche de juerga, tráfico de drogas, mucha mala leche y también su particular visión de “El cazador” a través de las agonía del cocodrilo que lanza cuchillos en el show. ¿Una monedita para la asociación de veteranos del Vietnam? Estamos bajo mínimos.


De todas las cosas que podía olvidarse se olvida el reloj de mi padre, ¡coño! se lamenta Butch, camino de su casa para buscar su preciado tesoro. Tarantino la clavó - como la clava siempre - eligiendo a Walken para encarnar al Capitán Koons. Lleno de las peores experiencias, le explica cómo ha viajado el objeto que le pertenece por derecho al niño Butch de guerra en guerra, de culo a culo. Hasta tal punto se le queda marcada la historia del reloj que arriesga su vida por recuperarlo, como había hecho toda su progenie. El archiconocido monólogo de Pulp Fiction:


Por último, descubrí hace poco gracias al blog de AGAF que TVE había televisado una serie llamada “Playa china” a principios de los noventa, acerca del lugar de reposo de los soldados, China Beach. La verdad es que me lo estoy intentando descargar y va demasiado lento. Sólo he podido previsualizar la cabecera y oh, qué pinta más guapa. En el post de agaf también se puede escuchar la canción con la que comienzan los capítulos. Reflections of the way life used to be… Reflections of the love you took from me...

Aliviando el calorcete

Vaya marcheta y qué hallazgo.

16 comentarios:

Marauder dijo...

La Escalerad de Jacob la encontré interesante en su momento. Lástima que mi deteriorada memoria no me permita hacer comentarios profundos sobre ella. Debería volver a verla... Aunque dudo que pueda competir con el revival de múltiples Hellraiser que me estoy marcando últimamente (necesito inspirarme, tengo que dirigir una partida de "La Llamada de Cthulhu")

Darth Pomada dijo...

¿De qué se ríen los soldados británicos?






Pues de SU GRACIOSA MAJESTAD, HA, HA, HA...

Perdón.

Magnífico el post, como no podía ser de otro modo.

Siempre a sus pies.

toby dijo...

Querida kk, es usted una rastreadora infatigable de inmundicias y abracadabras imprescindibles de la red: lo de la casa en venta y el entrañable muñequito zombi de House me ha llegado al alma.

Espléndida ocurrencia meter a Meet the Feebles en el mismo saco que las demás, ya que personalmente pienso que su episodio de Vietnam es lo más peliagudo (¡los amarillos convertidos en ratas!), punzante, tronchante y genial del subgénero belicoso de todos los tiempos.

Achuchoncillos, zorra.

El Gran Chimp dijo...

Un post muy diver. Con todas esas referencias bizarrinas guays se hace superentretenido, señorita.
Para mi la peli House es toda una maravilla que nunca ha sido reconocida como realmente se merece, jo.
Deberían un dvd special edition ya.
Por cierto, hace poco he descubierto una peli sobre veteranía postvietnamitas que vale la pena: "Target", de Peter Bogdanovich. Oé.
Permíteme que le salude como Yeltsin saludaba a las secretarias.

El Gran Chimp dijo...

El comentario anterior lo hice borracho. Perdón. Joder.

engelson dijo...

no me acuerdo bien de la peli de la escalera, sólo que había un tío o varios que movían la cabeza muy rápido

de todas maneras las drogas de uso militar están pasadas de moda, ahora se llevan los microchís, mucho más seguros y fiables

Kaleidoscope Girl dijo...

chimp, lo tuyo con la petaca (y las croquetas de bacalao) a las nueve de la mañana es mucho, eh.

engels, lo de las cabezas, sobre todo al final que te la clavan ahí de sustito, da miedín.

Por cierto que se me había olvidado decir que Uwe Boll ha anunciado una peli de Vietnam que se llamará Tunnel Rats en la que, según sus palabras, "quiero reflejar a los soldados como idiotas".

Oh, diosanto.

oracle dijo...

yo añadiria que el reencuentro de las dos culturas está en Karate kid. que aunque el sr. miyagui luchase en la segunda guerra mundial yo entiendo que hay en la amistad de alumno y profesor un lazo america-oriente para sanar heridas de conflictos anteriores. lease vietnam. pulir y dar cera es ya en estos tiempos un himno a la paz riase usted de la cancioncita esa digna de eurovision.

toby dijo...

Uwe Boll es un personajillo odioso y uno de los peores directores de la historia del cine. Lamentaría que su nueva mierda se estrenara comercialmente en todo el mundo. Si algo así sucediera, habría que preocuparse seriamente por el estado del cine comercial de hoy. Su anti-cine es cuanto menos funesto, una completa tomadura de pelo, pero ahora descubro que también dice cosas imbéciles sobre sus espantos, porque, a ver, que diga que quiere mostrar a los soldados como idiotas tiene sentido, pero no desde un punto de vista despectivo y bla bla bla. Y es que dudo que la agudeza esté de su lado.

Tenía que decirlo.

Anónimo dijo...

jejeje sois todos unos putos drogadictos hedonistas y fumáis petas y coméis pastillitas de colores y no sois unos cracks

ahora me boi de putas y mañana a la puerta de la asociación de mujeres mastectomizadas a ver cómo entran y salen las tías sin tetas. ¡te partes de la risa!

ahí os quedáis, pringadillos

Camilo de Ory dijo...

Salgo en defensa de Chimp: las croquetas de bacalao se las mastica su mamá.
En mi colegio nos dieron Red Bull de ése y también Coca-Cola gran reserva y nos dejaban salir de tres en tres a los servicios.

Camilo de Ory dijo...

No mo he pasao, ¿no?

Chimp, déjame que te abrace.

Que es que los hedonistas me han dado mucho Red Bull de la risa.

Camilo de Ory dijo...

¡Malditos hedonistas!

Camilo de Ory dijo...

Me.

No es mo.

Es me.

¡Yipa!

Eddy Lebowski dijo...

Vaya, escribí un coment que por lo que veo no ha subido al marcador...
Venía a decir, más o menos, que cuando vi la escalera de Jacob, de chinorri (nada que ver con chino, sino pequeñito) flipé más que el bueno de Robbins, así que tendría que volverla a ver para disfrutarla en todo su explendor. Por otro lado, estoy con chimp en lo de House, una casa alucinante, la revisioné hace poco y sigo pensando que es cojonuda.

La escena del reloj de Pulp es lo más, opino lo que usted, Girl, Walken está cojonudo.

Un saludo.

sin dijo...

La escalera de Jacob la debí ver 3 o 4 veces y siempre me mete ese mal rollo molón lynchiano: esos seres diabólicos que se le aparecen en la fiesta moviendo el pelote como si este fuera un punch a toda velocidad, los rostros fantasmales que se cruzan en el otro vagón del metro...y el Robbins está de puta madre...lo que no sabía es que el chavalín era el Culkin. De la de "Meet the feebles" recuerdo al conejo purulento acuciado por esa "innombrable" y luego los monazos que pasaba el cocodrilo. Está muy bien, la versión gore y subversiva de los Teleñecosde. Y luego la de Target que nombre Chimp está muy bien: una de esas pelis que daba paso al nuevo cine de los 70, con el francotirador psicokiller comiendo chocolatinas mientras dispara con su rifle de punta de mira a los conductores de una autopista...seguro que hoy esa peli tendría problemas para exhibirse.