viernes, enero 19, 2007

Dios los cría y yo los junto

Me acaban de dar una noticia que me ha revuelto las tripas como un puñetazo del destino: dos sujetos que conozco van a tener un hijo. Me diréis que qué alarmista, si es éste el fin principal de nuestra existencia errante. Sacaréis tochos antropológicos que demuestran por qué las caderas de Shakira gustan al hombre primitivo que busca ese fin tan animal y tan inconsciente, la reproducción.

Comprenderíais mi alarma ante tal mejunje de jugos y la consecución de éstos en una pequeña personita si os mostrara daguerrotipos antológicos de los sujetos, pero no soy tan hijadeputa y conservaré su anonimato mientras me cebo con ellos en esta historia de amor farlopero, duro y al corazón.

Él era como un vehículo sin luces largas ni cortas y con las de posición atrofiadas. Por entonces, esperaba en el arcén de la autopista de la vida a que vinieran los del servicio de urgencias a echarle una mano. Aunque dueño de un restaurante-granja catalana - negocio familiar que funcionaba solo, pero que iba de mal en peor desde que fue dejado en sus manos - por las tardes colgaba el delantal y seguía el camino del samurai, practicando con sus tachis y sus katanas de madera.

Ella era la antigua novia de un amigo, de ésos que tiene toda pandilla que se precie. Una mezcla entre el personaje de Begbie en Trainspotting y el yerno de los Tous. Amigo de sus amigos pero siempre a la defensiva, tanto, que podría buscarte un problema en los sitios más insospechados (por ejemplo, en un lugar tan happyflappy como el “Sandwich&Friends”).

Ese jodido dibujito de Jordi Lavanda me está mirando mal.

Bien, ella le seguía a todas partes pues a su lado siempre nevaba polvo del amor. No voy a negar que, en su momento, quise apartarla del vicio, de la mala vida y de ese mosquito que veía zumbar a su alrededor aún siendo consciente de que no existía. Le regalé un par de libros y una camisa y una vez me la llevé a tomar algo con una amiga decente. Mi colega me contestó que, por favor, no la trajera más.

Y también debo confesar que desistí, quizás demasiado pronto, por sus continuas paranoias de perfecta adicta. No había manera de sacarla de ese agujero del infierno y sabía que si continuaba con mi buena acción del mes, acabaría yo misma en ese mismo lugar infecto de esnife cotidiano.

Pero aquella noche de verano estábamos muriéndonos del asco, creo que viendo Perdidos con la alemana zampabollos (ya me desahogué acerca de ella en el primer post), que mojaba las bragas cada vez que salía un torso desnudo. El ninja se repantingaba en el sofá mirando a la pantalla sin entender nada porque la muy puta lo ponía siempre en inglés. El novio de la alemana estaba en la sala de ordenadores hablando solo y como ente externo a la casa me había traído a un amigo al que pregunté que qué tal si llamaba a Begbie-Tous.

- ¿Quieres traerlo aquí? - me contestó alarmado.

- Sí, esto es un rollo.

- Bueno, tú sabrás. Pero a esta peña no creo que les haga mucha gracia.

Dicho y hecho, a la media hora ya estaba ahí con su troupe de lujo: su exnovia, un tipo que maquillaba cadáveres y otro cuyo mote no revelaré (que el día menos pensado se gunglean cual locutor de la COPE). En definitiva, era éste un universo paralelo pero nunca convergente con el de mi piso y al que yo había juntado por obra y gracia de la diosa fortuna.

La gente de la casa se lo pasaba cada vez mejor. El novio de la alemana estaba entretenido pinchando frenéticamente sus LPs ajados de Phil Collins y el ninja no paraba de bufar, aún cuando tenía un jodido marcapasos o algo así al ladito del corazón. Y no sé si fue esa faceta de machineboy o los apuntes tartajas a las teorías revisionistas de Begbie lo que influyó de manera decisiva en la muchacha, que se acercó a mí mientras preparaba un mojito y me confesó que su corazón sucumbía ante aquel personaje con unas palabras tal que así: “Pues este chico… es mono ¿no?”

La hija de un dios germánico menor ya se había retirado a la cama cuando el ninja entró en la fase que a mí me gusta llamar “colegas pa siempre” y, en un acto de lo más filantrópico, regaló una de sus katanas a Begbie, que primero contestó cortésmente que se la volviera a guardar pero, ante sus súplicas, se la enfundó, aprovechando ese momento de mongolismo para sacar algo en claro de la situación.

Toma la katana que mi padre me entregó en el lecho de muerte y que ahora te pertenece pues somos colegas pa siempre tres horas después de conocernos. Que te lo digo yo.

A las nueve de la mañana se piraron (por fin) y allí nos quedamos totalmente reventados durmiendo la mona. Un día después, la exnovia de Begbie, como un reloj y con el chichi pepsicola, me llamaba para pedirme el teléfono del ninja.

Y así fue surgiendo el secreto amor. Los acontecimientos sucedieron, un mes después, de manera atropellada y el ninja ya nos la quería meter en casa. El novio de la alemana convocó una reunión en el bar de abajo con carácter de urgencia explicándonos cómo su amigo de la infancia se había vuelto completamente loco al juntarse con tal señorita, que él podía soportarlo una noche casual de risas pero que no estaba dispuesto vivir el día a día con drogadictos metidos en casa.

De esta forma, con todo el mundo en su contra, Romeo y Julieta Scarface se encontraron más unidos que nunca y, aunque abocados a la tragedia, fuimos testigos de la mudanza del ninja para compartir su vida con su amada, entre mariposas y mosquitos fantásticos.

Y ahora, año y medio después y sin saber nadie cómo ha podido suceder, parece que ha surgido el fruto de esta comunión de almas. Yo me apunto el papel culpable que he jugado en esta historia y, quince años más tarde, si un chavalín me da un tirón al bolso por la calle, no blasfemaré en vano, ni maldeciré a los hados, pues sé que es probable que el ladrón no sea más que la consecuencia de esa noche atroz en la que a mí me picaba la nariz.

13 comentarios:

El Gran Chimp dijo...

Es una historia bellísima. Y usted, kkgirl, no esté apesadumbrada, todo lo contrario, sólo era un peón más en el warcraft de Dios.
Como diría Ana Torroja: es la fuerza del destino.

engelson dijo...

sniff...bellísima y edificante, aunque abocados esté con v

Kaleidoscope Girl dijo...

Qué melindres, engels, ya lo he corregido. No me pasáis ni una porque soy vella.

Además que ahí lo que me ocurrió fue que, debido a mi bilinwismo, lo que quería dar a entender es el fuerte simbolismo del aguacate, que en inglés se escribe avocado.

Vamos que es mi opinión y tengo derecho a expresarla.

¿Cuela?

engelson dijo...

yo si te creo, por ser biernes y porque hestoy a punto de salir del curro

Eddy Lebowski dijo...

Yo creo que con los datos que das, si leen la historia, aunque tengan las luces fundidas, sabrán de quienes hablas.

En otro orden de cosas, estoy totalmente de acuerdo contigo, creo que tener hijos no tendría que ser un derecho.

Lo de la katana ha estado chulo.

Marauder dijo...

Ante casos así a uno le entran tentaciones eugenésicas. Pero en fin, Kaleidoscope Girl, no es culpa suya. Hubiese ocurrido de todas formas, si no con unos, con otros. La afinidad es lo que tiene.

Por cierto, creo haber entendido, por lo que escribe usted, que siente cierta fascinación por las historias de rencores añejos. Le he dedicado a usted una nueva serie de historias que acabo de arrancar. Si le disgusta, puedo retirar la dedicatoria. Tiendo a equivocarme en mis apreciaciones acerca de usted, pero procuro ponerles remedio.
Reciba un cordial y respetuoso saludo.

Lt. Col. Kilgore dijo...

Ay, las amistades-express como son.

En vietnam no teniamos amigos, eramos compañeros de armas, tampoco nos regalabamos los fusiles unos a otros...

En fin, que Dios bendiga a esta pareja con hijos negros.

Saludos Miss K

Kaleidoscope Girl dijo...

Eddy, incluso en el más que improbable caso de que llegaran hasta este post, ¿tú te crees que se lo iban a leer con tantas letritas como hay? No, amigo mío, es que no he debido describir bien los personajes xD

Marauder, lo raro es que se encontraran el uno al otro, son el roto para el descosido. Eugenesia es una palabra muy fea, yo les bendigo como el Coronel, claro que sí.

El detective amaestrado dijo...

Leí esto y aún no he conseguido volver a encajar mi mandíbula del todo.
¿llamas al médico, por favor?

Anónimo dijo...

Je je je, has puesto avogado con be, pardilla. ¿Quién es el analfaveto ahora?

Los dos tíos estos no le llegan al Pallús a la suela de los zapatos, que el Pallús una vez le llamó tonto a un guardia.

¡Bibo al límite!

Miriam (flxt) dijo...

Conoces gente muy rara.
Bueno, yo también.
Hace poco una amiga de una amiga conoció a uno en un chat, quedaron, se conocieron y no sé como pero se gustaron...y al mes se fueron a casarse a Florencia. A
hora esperan un tierno retoño que será feo feo pero feo de cojones, entre otras muchas desgracias.
La vida puede ser muy hija de puta.

Folken dijo...

con los ojos inundados en lágrimas y los pies en sales minerales, solo puedo decir con una sonrisa de esas entrecortadas de cuando lloras que es usted la más mejor de las celestinas del mundo.

Joe dijo...

Pues no sé a qué viene tanta crítica, yo creo que es una buena pareja, el hijo tendrá los poderes del ninja y la inhumana resistencia heroinómana.

Y no tiene por qué acabar siendo un supervillano, quizá aparezca un monje tibetano errante y lo lleve por la senda del mono generoso.